Las piscinas pueden clasificarse por construcción, recogida del agua, ubicación y uso. Por tanto, varias denominaciones pueden describir la misma instalación: una piscina de hormigón puede tener skimmers, cloración salina y climatización.
Piscinas de hormigón y obra
Permiten plantear formas y dimensiones adaptadas a un proyecto. Su ejecución exige estudiar estructura, estanqueidad e instalaciones. Además, el revestimiento se elige en función del soporte y del resultado buscado. Son una opción para soluciones a medida, aunque la viabilidad y el plazo dependen de la obra concreta.
Piscinas prefabricadas de poliéster o composite
Utilizan un vaso fabricado previamente, cuya implantación requiere comprobar terreno, apoyo y acceso para transporte o colocación. Por ello, las medidas disponibles y las posibilidades de entrada condicionan la elección. Su instalación también necesita una conexión hidráulica y un entorno correctamente resueltos.
Piscinas de paneles con liner o membrana
Combinan una estructura con un revestimiento flexible que aporta estanqueidad. Hay sistemas y membranas distintos, por lo que deben elegirse componentes compatibles. Asimismo, la renovación de la membrana exige revisar soporte, encuentros y accesorios, no solo sustituir la superficie visible.
Piscinas elevadas y desmontables
Se colocan sobre una base preparada y existen con estructuras y materiales diferentes. Antes de instalarlas, se verifica apoyo, nivelación y condiciones del emplazamiento. En especial, no debe asumirse que una terraza o cubierta puede soportarlas sin estudiar la carga de agua y estructura.
Piscinas con skimmers
Recogen parte del agua superficial mediante bocas situadas en la pared. El nivel de agua y el funcionamiento de esos elementos influyen en la circulación. Además, su disposición debe responder al diseño hidráulico; no basta con contar cuántos skimmers tiene el vaso para valorar su rendimiento.
Piscinas desbordantes e infinity
La recogida se plantea por un borde o canal, normalmente con elementos de compensación del sistema. Una infinity busca un efecto visual de continuidad en uno o varios lados. Por tanto, requiere resolver niveles, circulación y entorno, además de la estética del borde.
Piscinas con cloración salina
La cloración salina es una forma de tratamiento, no un material del vaso. El equipo genera desinfectante a partir de sal disuelta mediante electrólisis. En consecuencia, la piscina sigue necesitando control del agua, revisión de la célula y mantenimiento de filtración; no es una piscina sin desinfección.
Piscinas climatizadas o cubiertas
Incorporan condiciones de uso distintas mediante calefacción del agua o cerramiento. La solución debe considerar instalación, equipos y consumo previsto. Además, en espacios interiores hay que estudiar ventilación y humedad junto con el agua; cubrir una piscina no equivale a resolver todo el sistema.
Piscinas naturales y de tratamiento biológico
Utilizan sistemas diseñados para tratamiento biológico y pueden incluir zonas específicas de regeneración. No equivalen a una piscina convencional a la que se deja de añadir producto. Por eso, su viabilidad, diseño y requisitos de uso deben estudiarse como una solución particular antes de ofrecerla.
Piscinas privadas, comunitarias y hoteleras
El uso cambia necesidades de control, operación y mantenimiento. Una piscina de vivienda y una utilizada por una comunidad o un hotel no deben gestionarse automáticamente del mismo modo. Se estudian usuarios, horarios, responsabilidades y requisitos aplicables para definir el proyecto o la reforma.